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terça-feira, 4 de fevereiro de 2014

SELF & IDENTITY

Illustration for the Blog: Josecuadriello


"Multiple Personalities" - Paulo Zerbato/11



¿Quién nos hace ser quien somos? ¿Cómo nos describimos a nosotros mismos? ¿Quién nos dota de identidad?  ¿Somos y nos comportamos de la misma manera en todos nuestros contextos? ¿Podríamos llamarnos actores de nuestra identidad? ¿Qué  nos define como persona y nos diferencia de los demás? ¿Qué tanto revelamos de nosotros mismos y qué tanto se nos revela de regreso?

Responder a estas preguntas es una tarea difícil, y más al descubrir qué quizás en un 90 o 95% no somos quien creíamos que éramos. Esta afirmación viene fundamentada por varias explicaciones que nos dan los autores y la cual el sentido común las puede reafirmar.

La identidad nos hace únicos y nos diferencia de los demás. La personalidad en cambio puede ser imitada y aprendida, es como nos comportamos y pensamos en sociedad.

Nuestra identidad es una mezcla compleja entre el contexto en el que nos desenvolvemos, el núcleo familiar, las experiencias de vida y las personas con las que interactuamos a todo momento. También factores internos como lo es la genética, la etnicidad, la herencia cultural y educativa forman parte de esta identidad.

La gente normalmente se identifica con su nombre y género, algunos otros con su nacionalidad o rasgos característicos (gordo, flaco, usa lentes, barbón) Algunos suelen identificarse por su grado académico, religión y hasta preferencia sexual.

¿Cómo nos describimos?

Sería ridículo pensar que actuamos y nos comportamos de la misma manera en los diferentes escenarios en que nos movemos como humanos, personas, padres, hermanos, amigos, alumnos, parejas, etc.

Cuando nos describimos solemos acentuar los estados emocionales en que solemos manejarnos, como ser introvertidos, alegres, explosivos, juguetones, ordenados, etc. ¿Pero realmente es así como la gente nos ve? El libro nos aclara que no solamente tenemos una identidad sino que también la creamos en base a los demás, como si todo se tratara de una obra en la cual nosotros desarrollamos una serie de roles con diferentes objetivos.

Esto me lleva a pensar que todos tenemos una cierta tendencia a actuar dentro de ciertos escenarios muy específicos. Esto no nos hace mentirosos, bipolares o sociópatas, simplemente seguimos reglas morales para una mejor convivencia. Sería muy raro comportarte y hablar de la misma manera en que lo haces con tu madre que con tú directora del colegio. Todo lo hacemos por conveniencia o simplemente para no recibir un castigo (muy al estilo Pavlov…)

¿Qué tanto afecta el exterior como la publicidad, religión, medios audiovisuales, moda en tu forma de vestir, actuar y toma de decisiones y en qué porcentaje realmente somos nosotros quienes decidimos libremente todo eso? ¿Es posible escaparnos del sistema? A mi personal punto de vista es casi imposible, tendríamos que ser unos desadaptados sociales rayando en ermitaños para lograrlo.

El término “self” o traducido por mi como el “Yo interno” no se puede concebir sin las relaciones que entablamos con los demás. Necesitamos algo así como un espejo para reflejarnos y crearnos una identidad. La identidad siempre irá de la mano con la otredad para que exista.

En cuanto a las relaciones con los demás el capítulo nos habla de un punto importante, comparándonos con las cebollas por las diferentes capas que tiene y la forma en que nos vamos abriendo ante los demás. Estas capas se van desprendiendo poco a poco con ciertos grupos a partir de qué tanto decimos y recibimos de ellos. Mientras haya una reciprocidad en la comunicación nos sentiremos más cómodos al hablar de nosotros mismos (inner core).

¿Estamos moldeados por una sociedad? ¿Quién realmente nos dota de identidad? Podríamos llamarnos un producto del colectivo en el que nos desenvolvemos, el resultado de cómo es que nos percibe la gente para así crearnos una imagen poco real y fidedigna de nosotros. A esto los autores le llaman el “Yo simbólico” y en consecuencia llega otro término llamado el “Interaccionismo simbólico” qué no es otra cosa que la presión social que existe en nuestra toma diaria de decisiones. ¿Hasta qué punto dejamos de hacer las cosas por el famoso “qué dirán”?, y esto aplica a cualquier contexto, familia, amigos, trabajo, etc.

Lo grave de este asunto es las mil y un posibilidades qué tenemos para trascender y evolucionar como humanos, ciudadanos, amigos, pareja, etc. Y por el simple miedo, pena, vergüenza, inseguridad y demás, dejamos de tomar ciertas decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestra vida para bien. Creo que dejamos de ser seres “libres” para ser esclavos de nuestra propia sociedad y mal formada percepción.

Nos encajonamos tanto en nuestro papel o “performative self” que llegamos al grado de engañarnos solitos. Esto ya lo hacemos de manera sistemática sin consciencia alguna, la monotonía de nuestra vida y la presión del mundo se encargan de que nuestras capas más internas nunca vean la luz. Salimos a la vida con máscaras por miedo a salir lastimados, nos levantamos de la cama con inseguridades y pereza mental gracias a un auto-boicot inconsciente. Basamos algunas de nuestras acciones y decisiones para agradarle al otro en vez de seguir nuestro instinto, cuando yo creo que debería ser a la inversa.

Estas ideas sobre la identidad, la comunicación y las relaciones son sin lugar a duda una bendición en cuanto a la información que nos regalan. Entender cómo es que funciona una sociedad y como nos manejamos dentro de ella nos ayuda a conocernos más y entre más nos conocemos por consecuencia experimentamos menos sufrimiento e inseguridades. Comprender porqué es que actuamos como lo hacemos nos quita un costal de encima, nos libera de mucha basura mental que venimos cargando a lo largo de la vida por las falsas creencias implantadas por la misma sociedad.



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